Ranking en la comunicación de crisis en el conflicto de Ceuta y Marruecos. ¿Quién ha gestionado mejor?

¿Cómo ha sido la comunicación de crisis de los diferentes actores implicados en Ceuta? ¿Cuál de ellos la ha gestionado mejor? Aquí va nuestro ranking.

Fuerzas de seguridad: autoridad y empatía

El mejor ejemplo de comunicación lo encontramos en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. La Guardia Civil y el Ejército de Tierra se han enfocado en mensajes para generar empatía reforzando su imagen solidaria y humanitaria. Una línea discursiva que se lanza primero en imágenes con un enorme impacto social en redes sociales y se desarrolla posteriormente en radio y televisión con los testimonios de sus protagonistas.

Guardia Civil salvando a bebé en el mar
Soldado llevando en brazos a un niño

Esta manera de gestionar la comunicación en “primera línea de fuego” ha conseguido el reconocimiento y la identificación de la sociedad española.

Cruz Roja: humanidad y empatía

Cruz Roja ha mantenido una línea de comunicación similar. La diferencia está en la propia naturaleza de los emisores: es normal esperar una comunicación humanitaria por parte de una ONG.

El combo entre la autoridad «amable» de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las muestras de humanidad y empatía de Cruz Roja han sido una buena jugada para desactivar los discursos xenófobos que hablan de “invasión”.

Gobierno: contundencia medida

El gran impacto de comunicación de las fuerzas de seguridad y el tercer sector la ha colocado por encima de la comunicación oficial del gobierno, que ha quedado relegada a un segundo plano con un perfil más bajo. Cosa que no le ha salido mal, ya que la imagen que ha predominado no ha sido la política sino la humanitaria, desviando la atención de los errores del propio gobierno en cuanto a prevención de crisis se refiere. La mejor gestión de una crisis es la que consigue abortar antes de que se produzca.

La jugada ha sido conjugar ese perfil bajo con una contundencia muy medida para evitar las críticas respecto a una gestión “demasiado blanda” con la inmigración irregular: las declaraciones del Ministro del Interior sobre la cuestión fronteriza o las de la Ministra de Exteriores afirmando que no aceptarán chantajes de Marruecos (posición compartida por las instituciones europeas) han mostrado la autoridad adecuada.

La oposición: ¿estrategia errática o deslealtad?

En la parte de la oposición encontramos que el PP ha articulado una historia llena de incoherencias: La lealtad institucional desde el reproche y poniendo en el foco del problema a la alianza entre PSOE y Unidas Podemos (partido muy alineado con la causa del Pueblo Saharaui y crítico con Marruecos). Casado no ha sido capaz de contentar ni a unos ni a otros, en definitiva se ha quedado en una especie de limbo entre la postura institucional y la postura de látigo que ha ejercido Vox.

Para los de Abascal la línea de comunicación ha sido fácil: la inmigración es su tema estrella. La invasión, el enfoque bélico incapaz de generar empatías que acaban por humanizar al enemigo. Su comunicación ha estado dirigida a ensalzar el sentimiento nacionalista de protección ante una amenaza que apela directamente a yo y a lo mío hasta el punto de retirar de nuevo el apoyo al gobierno andaluz por acoger a 13 menores.

Una línea discursiva que continúa su recorrido con el mitin en las puertas de San Telmo el pasado domingo o con la polémica manifestación prevista para hoy en Ceuta, prohibida por la Delegación de Gobierno por motivo de seguridad.

Dos voces: entre el odio y la humanidad

Podemos decir que hay dos líneas de comunicación confrontadas, dos discursos: uno humanitario y otro belicista, y aunque este último no ha sido el mayoritario sí tiene consecuencias de fijación de mensajes y de exaltación del odio que siguen calando en la sociedad.

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