Logos de campaña en las presidenciales de Estados Unidos

Los tiempos están cambiando en el diseño de logos de campaña de los candidatos a las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Nuevos colores y simbologías irrumpen con atrevimiento para acentuar la personalidad de cada candidato y diferenciarlo del resto.

A los políticos de Estados Unidos siempre les han gustado las barras, las estrellas y la paleta de colores “red, white and blue” de su bandera. Tradición y patria, la identidad colectiva de “América”, trasladadas a su imagen de campaña.

Alternando tipografías serif y sans serif, los logos de campaña de los candidatos presidenciales desde las elecciones de 1960 no se han salido de ese patrón. Con la honrosa excepción de Jimmy Carter, que se atrevió a usar el verde frente al rojo, blanco y azul dominantes, y las que, como veremos, se multiplicaron a partir de 2008.

Logos de campaña en las presidenciales de Estados Unidos desde 1960

Obama y Hillary, la revolución

Fue la primera campaña de Barack Obama en 2008 la que marcó un antes y un después en el diseño gráfico electoral en Estados Unidos. Su uso de la tipografía Gotham creó tendencia, y el logotipo con un sol que en el horizonte del suelo patrio emerge en un nuevo amanecer, conformando la O inicial de Obama y sin abandonar la paleta de colores “red, white and blue”, elevó el nivel del diseño de imagen de campaña hasta límites difícilmente superables.

Logos de Barack Obama

Con el listón elevado por Obama, algunos candidatos posteriores comenzaron a esmerarse más en el cuidado de su imagen y se decantaron por logos de una sola letra. Un ejemplo remarcable fue el de la campaña de Hillary Clinton en 2016, con un logo distintivo representado por la H inicial de Hillary, en azul, cruzada por una flecha de izquierda a derecha, en rojo.

El logo de Hillary fue muy alabado, aunque su simbología suscitó algunas dudas. Hubo quienes se preguntaron por qué la flecha en rojo, color republicano en EE.UU., o por qué apuntaba hacia la derecha, como si quisiera anunciar un movimiento hacia posiciones políticas más conservadoras.

Pero más allá de esas consideraciones ideológicas, ese logo introducía una importante novedad, un factor de funcionalidad del que carecía el logo de Obama: era extraordinariamente flexible para ser adaptado a todo tipo de mensajes.

Logo de Hillary Clinton

Los logos de Obama y Hillary mantuvieron, por otra parte, algunas características tradicionales: la paleta “red, white and blue”, con matices, y la tendencia –aunque no siempre cumplida– a que los candidatos se presenten en sus logos con el apellido (imagen de autoridad) mientras las candidatas prefieran hacerlo con el nombre de pila (imagen de cercanía).

Logos de campaña en 2020

La campaña para las elecciones de 2020 ha venido a incidir en la ruptura con la línea clásica en la imagen electoral de EE.UU. Verdes, amarillos, negros, rosas, naranjas, malvas, diferentes tonos del azul y el rojo patrios e incluso algún degradado han refrescado el muestrario de logos de campaña para ofrecer un panorama multicolor en el que el texto se impone a los símbolos y las tipografías se diversifican.

Logos de los candidatos a las presidenciales de 2020

En algunos casos, estas variaciones responden a la intención de los candidatos de presentarse con identidad propia frente a la línea convencional de su partido, o de hacer guiños a segmentos concretos del electorado. Kamala Harris presentó un logotipo basado en la campaña presidencial de 1972 de Shirley Chisholm, conectándose así con la historia de Chisholm como la primera mujer negra en postularse para presidente. Elizabeth Warren usó colores sufragistas. Kirsten Gillibrand y Marianne Williamson se definieron visualmente como candidatas de las mujeres introduciendo el rosa en sus paletas de colores. Julián Castro destacó en su logo la tilde en la A de su nombre, aludiendo a su origen latino.

También ha habido logos que se pueden considerar como fallidos. John Delaney quizá intentó imitar los campos del logo de Obama, atravesando la D inicial de su apellido con unas líneas que no se sabe muy bien qué representan. El logo de Tulsi Gabbard pretendía hacer referencia a un amanecer en Hawái, pero más bien evoca una puesta de sol. Jay Inslee presentó un logo que parece salido del pasado, con una imagen más corporativa que política.

Algo a destacar, finalmente, es que un buen número de candidatos y candidatas han optado en esta ocasión por presentar su imagen con el nombre de pila en lugar de su apellido. Parece que quieren llegar a sus votantes más como gente cercana y de confianza, con la que podrían charlar tomándose un café, que como esos personajes lejanos y con autoridad que dictan el destino de sus vidas desde el despacho oval.

Trump y Biden

Ha llegado la hora de ponernos serios. Trump o Biden, uno de ellos será el próximo presidente de Estados Unidos. Y cuando el juego alcanza este nivel no queda espacio para licencias creativas en el diseño de campaña. El “red, white and blue”, la imagen patriótica, se impone.

El caso de Trump es peculiar. Ya antes de postularse por primera vez tenía una imagen forjada, la “marca Trump” ya existía desde hacía años. Con todo, jugó a ser creativo en 2016, con un proyecto de logo que causó múltiples burlas, las mismas que él dedicaba en Twitter a los logos de los candidatos demócratas.

No necesita mucho el candidato a la reelección, por lo tanto. Un clásico diseño “americano” en el que no faltan las estrellas, una fuente pesada como su propia personalidad, y asunto resuelto.

Logo de Donald Trump

Joe Biden se lo ha trabajado un poco más, aunque sin correr tampoco demasiados riesgos. No en vano ya ha sido vicepresidente del país, y su estilo visual debía ser institucional y tradicionalmente político, utilizando el esquema de color de la bandera estadounidense.

Biden, que se autodenomina “el candidato de la puerta de al lado”, se presenta en su imagen como un gobernante fiable y experimentado pero a la vez cercano, el presidente del pueblo. Por eso el uso indistinto de nombre y apellido en sus logos y web, a veces Biden, a veces Joe.

El nexo de unión entre los dos logos es la E presente tanto en el nombre como en el apellido, resuelta gráficamente con tres líneas rojas que recuerdan a las barras de la bandera. Los colores son intensos y la tipografía una sans serif resistente pero de formas suaves. En palabras de Robyn Kanner, asesora creativa senior de la campaña de Biden, un diseño que “representa una América fuerte, audaz y unificada”.

Logos de Joe Biden

La perdedora en esta última etapa de campaña, creativamente hablando, ha sido Kamala Harris, que ha pasado de su colorido y reivindicativo logo a verse integrada en el más discreto y ajustado a los cánones de su tándem con Biden. Aunque una posible vicepresidencia de los Estados Unidos bien vale algún pequeño sacrificio.

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