Gestión de crisis: La Universidad de Granada

Ruego me permitas un poco de frialdad a la hora de analizar cómo se está gestionando la crisis de la Universidad de Granada porque, al igual que las prisas, en el enfoque o la perspectiva de la estrategia el corazón tiene poco espacio.

Primero los hechos. Durante el puente del 12 de octubre se viralizaron una imágenes que mostraban una concentración nocturna lúdico-festiva de gente sin mascarilla y sin distancia de seguridad en el centro de Granada, hecho que provocó la adopción de medidas por parte de la Junta de Andalucía: cierre de la Universidad durante 15 días y toque de queda en colegios mayores y residencias de estudiantes.

Esta medida cae como una bomba en la ciudad. Teniendo en cuenta que la ocupación hotelera estuvo al 70% durante dicho puente, que la mayoría de las personas identificadas no residían en Granada y que lo habitual (a no ser que los hábitos hayan cambiado mucho desde que me licencié en la misma Universidad) es que los estudiantes de fuera aprovechen los puentes para volver a casa, no existe una correlación directa entre la falta de seguridad en la UGR y el botellón.

Esta medida estaba metiendo el dedo en el ojo directamente a unas 60.000 personas que conforman la comunidad educativa, colocando en el centro de la conversación de la ciudad una única pregunta: ¿por qué la Junta de Andalucía ataca a la UGR de esta forma?

Atacar a la Universidad en Granada es atacar a la propia ciudad, no olvidemos que es una de sus principales industrias y que le aporta solvencia, tradición y posicionamiento internacional. La UGR es un símbolo que trasciende a ideologías, partidismos y clases sociales; es motivo de orgullo, poca broma con ella.

Por tanto, la única manera de revertir o intentar al menos una rectificación por parte de la Junta era unir las voces, y el marco estaba perfecto: “la Junta de Andalucía arremete contra Granada”. La cosa se complica en el momento que la rectora, en sus declaraciones, introduce una nueva variable: el sector hostelero.

Divide y perderás

Una vez que aparecen “los bares” en escena ocurren varias cosas:

  • Se cambia el marco, pasamos de un ataque de la Junta a Granada a un nuevo marco para buscar culpables: la Universidad o la restauración.
  • Al cambiar el marco, cambia el debate que deja de centrarse en la decisión de la Junta para hacerlo en bares vs Universidad.
  • Esto a su vez provoca una división social y un conflicto, con defensores y detractores de unos y otros. Aparecen las partes.

La Junta ya no forma parte del debate público, ha desaparecido del foco. Fin.

No dudo de la intención de la rectora de la Universidad de Granada, pero su comunicación de crisis ha sido bastante desacertada desviando la atención de la reason why. De manera inconsciente ha efectuado una maniobra de distracción en su propia contra.

Moraleja: antes de gestionar una crisis, respira y piensa en tu estrategia.

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